SV | Duro golpe a la institucionalidad del Concejo Deliberante por parte de Cambiemos

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Foto: Sintonía Sur

San Vicente .: En un intento desesperado por tomar el control del Honorable Concejo Deliberante, luego de la importante derrota que recibió el 22 de octubre pasado, el oficialismo de San Vicente arremetió contra la institucionalidad del Cuerpo y, tras varios días de “aprietes”, logró que Graciela Bustamante “renuncie” a su cargo como presidenta para imponer a Roberto Armirotti en ese cargo.

Es que las “papas queman”, se vienen dos años muy difíciles para la administración de Mauricio Gómez, tiene a medio Municipio parado por la huelga del Sindicato de Trabajadores Municipales (STMSV) y las súper anunciadas obras no llegan. Para colmo de males, no hay vacantes para los chicos que quieren ingresar a los jardines de infantes y nadie puede dar explicaciones de donde invirtieron los millones de pesos del Fondo de Financiamiento Educativo.

A menos de un día de haber asumido como presidenta del HCD y luego de mantener largas “reuniones” con los integrantes del Gabinete municipal, Bustamante decidió renunciar al cargo, para que el oficialismo (del que forma parte) llamara a una sesión extraordinaria para cambiar autoridades.

En una sesión que comenzó casi dos horas después de lo estipulado (muchos coinciden en que Bustamante se encontraba bajo una crisis nerviosa), el oficialismo consiguió el quórum de diez concejales para sesionar. Bustamante, Armirotti, Graciela Biscaldi, Leandro Ameri, Natalia Sánchez, Federico Tomazín, y los siempre predispuestos a colaborar con el oficialismo Andrés Lorusso, Adriana Boccalandro, Gastón Lodigiani y Juan Montalvo fueron los encargados de asestarle un duro golpe a la institucionalidad del Cuerpo.

¿Qué si esta medida es legal? Puede ser, pero no es ética y no es honorable, ese adjetivo que anteponemos siempre a “Concejo Deliberante”, esa palabra que estos diez concejales borraron de su diccionario para dar un golpe institucional y tirar por tierra lo que el Cuerpo había decidido la semana pasada.

El viernes pasado, en la sesión preparatoria (donde se eligen las nuevas autoridades por dos años) hubo dos mociones: la del oficialismo con Armirotti como presidente y la de Unidad Ciudadana con Bustamante a la cabeza. La votación quedó empatada en 9, por lo que la decisión quedó en manos de la presidenta provisional, Claudia Gantus, que dio su voto a la referente de la Coalición Cívica en el distrito.

Sin dudas, el oficialismo está dando palos de ciego ante un panorama adverso. En dos años de gestión, las únicas obras genuinas que se realizan son el arreglo de algunas calles de tierra. Los caballitos de batalla de la pasada elección, como la híper obra hídrica para los barrios La Esperanza y Villa Coll o la subestación eléctrica, brillan por su ausencia.

En julio pasado el Municipio junto al STMSV firmaron el Convenio Colectivo de Trabajo, que tenía que implementarse antes de fin de año, pero la administración de Gómez les salió con un “martes 13” a los trabajadores, aduciendo que no lo podía poner en vigencia porque no hay dinero en las arcas municipales. Hoy por hoy, medio Municipio está de huelga por tiempo indeterminado.

Otro manotazo de ahogado fue el aumento de las tasas municipales en un 33 por ciento, cuando desde el Gobierno Nacional anunciaron que la inflación para 2017 fue menor que esa imputación. Aquí también contó con la complicidad de los mismos ediles que dieron quórum para “destituir” a Bustamante.

Esto, más las denuncias por nepotismo, por obras otorgadas sin licitaciones públicas o por la compra de un micro usado (que está prohibido por ley y que ningún concejal investigó), entre otras, crean el escenario para que el Gobierno de María Eugenia Vidal investigue el caso San Vicente.

Esperemos que luego de esta semana de furia, el oficialismo baje los decibeles y comience a actuar como se debe hacer en democracia, sin persecuciones a los opositores o a los propios que piensen distinto, con transparencia (todavía estamos esperando las explicaciones de porque no están más en el plantel Claudia Cantó, Valeria Sargiotti, Rubén Medina y Rubén Ruiz, por ejemplo), sin otorgarle cargos y empleos a familiares o amigos y, sobre todo, escuchando a todos, porque aunque les pese, fueron elegido para gobernar a todos los sanvicentinos.

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