SV | Un milagro entre todos: Ariadna Pereyra recibió el alta y volvió a la escuela

La adolescente dialogó con Al Sur y agradeció el apoyo de la gente. Además concientizó sobre la donación de médula ósea y adelantó que buscan un técnico en hemoterapia para continuar con las campañas.

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San Vicente .: La sonrisa de Ariadna ya no se esconde detrás de un barbijo. Luego de un año y medio de tratamiento, la adolescente puede ir hoy a la escuela, compartir un desayuno con sus compañeros, asistir a las fiestas de quince años de sus amigas y salir a pasear con su familia.

Y puede festejar, porque le dieron el alta parcial del trasplante de médula ósea al que debió someterse tras ser diagnosticada de leucemia mieloide holoblástica.

Ariadna Pereyra tenía 14 años cuando su familia y amigos impulsaron las campañas “Una Médula para Ari”. Estas colectas de sangre y médula ósea se realizaron por toda la región, lo que dejó un saldo de más de 1 mil donantes para engrosar el Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) que lleva adelante el INCUCAI.

Se trató de una hazaña en tiempo record, ya que los 1.011 inscriptos se recolectaron en sólo unos cuantos meses. En agosto pasado, se sometió al trasplante y comenzó con el tratamiento que incluye cumplir con el calendario de vacunación completo, debido que la nueva médula eliminó todo registro de sus enfermedades y vacunas de la niñez.

“Me siento casi desnuda sin el barbijo. Le pregunté a la doctora si estaba segura del alta porque tenía miedo y era como que me había encariñado con el barbijo”, bromea “Ari” en diálogo con Al Sur y explicó: “Estoy contenta porque es casi un alta definitiva. Hoy es mi primer fiesta de quince sin barbijo y puedo quedarme toda la noche. Mis defensas andan muy bien. La doctora me felicitó por eso y me dijo ‘nena, estás mejor que todos nosotros juntos´”, rió.

El diagnóstico

Ariadna ingresó al hospital por una infección en una muela. Luego fue derivada al Hospital Sor Ludovica de La Plata, donde notaron que algo no andaba bien con su sangre. Alrededor de 80 médicos de guardia revisaron a la joven y definieron que padecía leucemia.

“Gracias a que la muela se inflamó así, pudieron hacer una detección temprana. La primera noche que entramos al hospital, mi mamá dijo que me iba a sacar el último día mucho mejor de lo que había entrado”, relató Ari visiblemente emocionada.

El apoyo de su familia, amigos y del pueblo de San Vicente fueron otro de los pilares a cumplir en su tratamiento. No pensar en lo que podría pasar, sonreír y reflexionar en positivo fueron algunos de los desafíos de la internación.

“Al tener las defensas tan bajas por toda la quimio, cualquier cosa te puede afectar la salud. Yo escuchaba audios para cambiar la mentalidad y pensar en positivo. Era difícil porque no podía recibir en mi casa a todo el mundo, estaba en juego mi vida y podían verme unas pocas personas”.

“Mi papá me dijo algo y me quedó grabado: o nos quedamos en la cama a llorar y pensar ‘¿por qué a mí?’, o tratamos de salir adelante y con la mejor sonrisa posible”, destacó Ari y agradeció el apoyo de toda la gente a través de las redes sociales y las campañas. “El alta es, en principio, un mérito mío pero también lo fue de todos lo que me ayudaron”, manifestó.

Concientizar y donar

Además de los impedimentos físicos y psicológicos, la familia lidió con el desconocimiento de qué se trata la leucemia, su tratamiento y lo que implica un trasplante de médula ósea, una intervención sumamente sencilla pero poco difundida.

“Al principio no sabía nada. Todos los médicos que me atendieron nos recalcaban que si había algo que quería saber,  teníamos que preguntar. Soy re curiosa, los mandaba a llamar y les consultaba todo”, explicó.

La concientización sobre la donación de médula ósea -procedimiento similar a cualquier donación de sangre- se sumó dentro de las consignas de “Una Médula para Ari” como una primera necesidad para contrarrestar la ignorancia de la gente.

Al respecto, la adolescente aconsejó que todas las personas deben acercarse a un hospital o a una salita para informarse al respecto, ya que “son los mejores lugares para preguntar”  y pidió no buscar información por internet, donde algunos datos están mal.

También hizo hincapié en la importancia de donar en verano y en sumarse a colaborar: es un pinchazo a comparación de lo que esperan niños, niñas y adultos durante meses –e incluso años- hasta recibir un donante que salve sus vidas.

“La gente no tiene la culpa de no estar informada sobre estos temas. Para mí, es culpa del gobierno que no interioriza a la población ni hace campañas para la donación de sangre. En las escuelas también pasa que vos preguntas y no te saben decir nada. Estaría bueno que en las escuelas inculquen a los chicos a donar sangre, médula y plaquetas”, consideró.

Continuar con la causa

Lo cierto es que “Una Médula para Ari” ya no es sólo una causa que pertenece a una familia. Tras meses de colaboración y campañas solidarias, Ariadna siente que es una tarea que tiene que continuar con la colecta de firmas para el laboratorio de tipificación de las muestras de médula ósea y la inscripción de donantes.

Dicho laboratorio permite establecer posibles personas que permitan un trasplante de médula ósea. Sin embargo, no existe este tipo de equipamiento en el país, por lo que las muestras deben enviarse a Estados Unidos y llegan a tardar más de nueve meses.

Por este motivo, Ariadna continúa juntando firmas para visibilizar esta necesidad de instalar un laboratorio de estas características en Argentina, lo que posibilitaría el análisis en unas pocas semanas.

“Yo tuve la suerte de que espere sólo unos meses para conseguir el donante pero hay personas y niños que espera un donante de médula durante años y eso no puede pasar, porque muchos se mueren. La toxicidad del medicamento te hace muy mal tanto física como psicológicamente y no podés aguantar tanto”, expuso.

Otra de las tareas será continuar con las campañas, por lo que convocan a un técnico en hemoterapia que pueda colaborar con el equipamiento y los voluntarios; además buscarán formar una fundación para colaborar con niños y niñas con leucemia. “Queremos devolver un poco lo que toda la gente hizo por nosotros y eso lo vamos a hacer de esta manera”, explicó.

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