Psicología | El método KiVa contra el bullying.

Por Beatriz Zaiat

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El “bullying” es una forma de maltrato físico y psicológico. Es la manera en que el abusador acosa y/o intimida a la víctima dentro del ámbito escolar. El acoso en el ámbito laboral se llama “mobbing”.

El acosador, quien padece de muy baja autoestima, se siente superior frente a un sujeto intimidado, introvertido, incapaz de manifestarse. Se regocija del sufrimiento del padeciente o acosado. Esta repetición a la que se ve expuesta la víctima puede traer graves consecuencias, en casos extremos hasta el suicidio.

Una causa por la cual el acosador se manifiesta de esta forma se debe a que su baja autoestima se revierte, entonces sentirse superior frente al acosado se torna placentero. Suple de este modo la falta de confianza que siente hacia sí mismo.

Otras causas dan cuenta de la presencia de padres violentos, hostigamiento verbal y físico entre ellos y para con los hijos, maltrato por medio del silencio y la negativa de diálogo, actitudes agresivas, malintencionadas y repetidas, que ocurren sin motivación evidente en un clima de alta tensión, insoportable y mórbido.

KiVa

Precisamente, el método KiVa fue desarrollado en Finlandia con el fin de tratar el acoso en las escuelas, tanto públicas como privadas. Su éxito se ha convertido en una herramienta imprescindible a la hora de valorar y escoger cualquier centro del sistema educativo del país nórdico, tanto para trabajar -en el caso de los profesores- como para estudiar -en el caso de los alumnos-.

Esta técnica no consiste en centrarse en la dialéctica de la confrontación entre víctima y acosador ni en tratar a la víctima para que sea extravertida (manifestarse libremente respecto de lo que siente) ni en intentar que el acosador cambie para que desarrolle empatía (ponerse en la piel de los demás, comprender sus emociones e interpretar el sufrimiento de sus síntomas físicos), sino que se basa en la actuación sobre los alumnos testigos que se manifiestan ante tal situación.

Lo que se pretende a partir de la dinámica grupal es que todos participen de tal manera que criticarán, opinarán, influirán en la pareja manipulador-manipulado. El acosador necesita ser reconocido, festejado, para proseguir con el bullying, y si esto no se produce, modifica su actitud, pues toma conciencia de que no le aporta ningún beneficio. A los espectadores participantes, esta actitud no les causa gracia, no se ríen, por lo cual el agresor se retrae y deja de acosar.

Este tratamiento se acompaña con gran cantidad de recursos, charlas, videojuegos, manuales, vigilancia en el recreo, incluido un buzón virtual para denunciar si son testigos o víctimas de acoso escolar. Se incluye a las familias de ambos chicos, pues son referentes de esta patología.

La consulta terapéutica permitirá el acceso en dicho proceso.

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