Psicología | Fortalecer los lazos amorosos

Por Beatriz Zaiat

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En los intercambios que se dan dentro de las familias, principalmente entre padres (o madres) e hijos (o hijas), se entablan los principales lazos amorosos. Estos lazos son muy importantes porque van a marcar los vínculos que los chicos establezcan con los demás en el futuro. Por eso, en las relaciones entre padres e hijos debe haber amor, contención, respeto, diálogo, atención y sinceridad.

Desarrollar el apego

¿Qué es el apego? Es el lazo afectivo más profundo que tiene el niño, desde que nace, con las personas significativas en su vida (madres, padres, cuidadores). Este lazo es recíproco (de ambos padres a su hijo y viceversa), es constante (no se altera) y perdurable (dura casi toda la vida).

Por empezar, tenemos que entender que todos los bebés son diferentes; todas las personas somos únicas. El vínculo de apego no se logra atendiendo solo a las necesidades físicas del bebé. Es imprescindible tener en cuenta también sus necesidades emocionales.

Este vínculo se hace fuerte cuando el bebé siente que es cuidado y protegido con cariño, que lo entienden y que, siempre que necesita a sus cuidadores, ellos están. Algunos padres y sus hijos se enamoran a primera vista. El objetivo es transformar ese enamoramiento en un verdadero vínculo estable y saludable. A otros, les lleva más tiempo encontrarse y generar el vínculo de apego, pero se puede trabajar para lograrlo.

Como toda relación, para florecer requiere la participación de ambos integrantes (el bebé y el adulto); también necesita tiempo para fortalecerse. Para establecer un buen vínculo no solo tenemos que amar al bebé, sino también empezar a entenderlo.

Los bebés fijan la mirada a 30 centímetros, aproximadamente, y las caras les fascinan. No solo escuchan, sino que también reconocen voces. Luego, aprenden a reconocer también el olor de sus padres. Un bebé crecerá sano si establece un vínculo de apego que sea seguro, confiable y estable con los adultos más cercanos que lo cuidan.

Un vínculo basado en el amor, la contención y el respeto se sostiene en la verdad. Ocultarla lastima, genera inseguridad, deja rastros que no se ven pero que pueden tener consecuencias a largo plazo en la personalidad y la salud mental de los chicos.

Fuente: “Guía práctica para evitar gritos, chirlos y estereotipos”, UNICEF.

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