Psicología | La anquiloglosia

Por Beatriz Zaiat

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Uno de los trastornos que puede dificultar la lactancia materna es la anquiloglosia. Esta afección se presenta cuando el fondo de la lengua está pegado al piso de la boca por una banda de tejido llamada frenillo lingual, el cual es demasiado corto y grueso, por lo que restringe los movimientos del órgano.

En un recién nacido, la anquiloglosia puede acarrear dificultades en la alimentación debido a que su sistema bucal es bastante activo, pues utiliza su lengua para la succión, el amamantamiento y la deglución.

Como consecuencia de los síntomas, el bebé no puede iniciar o mantener la succión con el pezón, por la energía que debe ejercer para alimentarse, de modo que se cansa rápidamente y se queda dormido antes de alimentarse lo suficiente, conllevando a la posterior pérdida de peso.

La madre lactante, en tanto, puede tener problemas con el dolor en las mamas, conductos galactóforos taponados o mamas adoloridas y se puede sentir frustrada.

La mayoría de estos inconvenientes se resuelven fácilmente a través de una consulta con un experto en lactancia. En casos particulares se requiere cirugía, pero es una intervención práctica, conocida como “frenotomía”, que libera el frenillo pegado bajo la lengua y puede efectuarse en un consultorio. Los casos más graves se atienden en el quirófano, donde es posible que se proceda a una reconstrucción quirúrgica para prevenir la formación de tejido cicatricial.

La lactancia materna promueve un vínculo especial entre madre e hijo que continuará jugando un rol importante en el desarrollo del bebé durante los siguientes años. De modo que es importante tener en cuenta el acompañamiento psicológico de la mamá durante este proceso, que puede ser frustrante y acarrear efectos emocionales adversos en caso de que el bebé no logré alimentarse de manera adecuada.

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