Psicología | La tiroides y su relación con las emociones

Por Beatriz Zaiat | Las enfermedades de las tiroides afectan física y emocionalmente a las personas que las padecen.

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Las personas con problemas en la tiroides pueden sentirse nostálgicas y tristes, y hasta llegar a un estado depresivo.

La tiroides es una glándula muy vascularizada, pesa alrededor de 30 gramos, tiene forma de mariposa y está situada debajo de la laringe. Este órgano es el encargado de regular el metabolismo y suministrar la cantidad de energía que necesita nuestro cuerpo para tomar las decisiones de acuerdo a nuestras necesidades.

Las enfermedades de la tiroides son más comunes en las mujeres que en los hombres y pueden afectar a casi todos los órganos del cuerpo. También puede afectar emocionalmente a la persona que la padece, ya que puede sentirse sobrepasado por los acontecimientos, incapaz de actuar suficientemente rápido o estar atado de pies y manos.

Las dos problemáticas más habituales con este órgano son el hipertiroidismo y el hipotiroidismo. En el primer caso, el paciente siente urgencia y quiere que el tiempo pase más rápido para permitirle salir de manera inmediata en determinada situación. En el segundo, se manifiesta de forma opuesta, por lo que la persona quiere que el tiempo pase lentamente.

Entre los síntomas físicos, el hipertiroidismo evidencia aumento de peso, incapacidad para tolerar ambientes fríos, frecuencia cardíaca más baja, cansancio, estreñimiento, piel reseca, caída de cabello, agrietamiento de uñas y calambres musculares.

Por otro lado, en el hipotiroidismo se aparece la distracción, la pérdida de peso, intolerancia al calor, frecuencia cardíaca más alta, bocio, fatiga, debilidad escolar, dificultad para conciliar el sueño y temblores en la mano. En ambos casos, hay alteraciones del estado de ánimo.

Los trastornos psicológicos que estas afecciones acarrean se visibilizan en la pérdida progresiva de la iniciativa y el interés. Los pacientes con hipotiroidismo tienen un estado de ánimo próximo a la tristeza y nostalgia; mientras que el hipertiroidismo genera irritabilidad, nerviosismo, hiperactividad, impaciencia y cambios bruscos del humor.

También es común el incremento de la angustia, lo que lleva a llorar con facilidad sin poder controlarse y la presencia del insomnio. Cuando no se diagnostican estos síntomas, pueden aparecer delirios y alucinaciones, lo que crean una sintomatología manifiestamente depresiva.

Antes de iniciar un tratamiento por la depresión a cargo de un profesional, es muy conveniente controlar el funcionamiento de la glándula tiroides y los efectos que puede estar acarreando al normal equilibrio de nuestro cuerpo.

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