Psicología | Los cambios en la vejez

Por Beatriz Zaiat

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En el mundo actual, la población de mayores de 65 años está en aumento. El proceso de envejecimiento –como toda etapa de la vida- es observable en varios aspectos: la vejez conlleva cambios fisiológicos, nutricionales, perceptivos, sociales y sexuales.

Los cambios fisiológicos son los más observables porque implican la aparición de las primeras arrugas, cambios en la estructura corporal, pérdida de la elasticidad e hidratación en la piel. Esto acarrea modificaciones en la salud y la prevalencia de enfermedades, así como la disminución del ritmo en las actividades habituales. En esta línea, es necesario una recomendación: es muy importante que el adulto mayor se mantenga activo, más allá de estos cambios que “lo vuelven más lento” para desempeñarse a diario.

También se producen alteraciones en las horas de descanso, ya que duerme menos horas en la noche y puede quedarse dormido en cualquier momento del día.

Al manifestarse un cambio en el metabolismo, la alimentación debe ser diferente. En este sentido, si la presión es alta, debe existir una disminución del consumo de sal, acompañado del necesario control con cardiología. Este comportamiento debe repetirse ante la presencia de colesterol alto, triglicéridos, glucemia, entre otros.

Los órganos de los sentidos pueden verse afectados, asimismo, en esta etapa y pueden aparecer problemas en la visión y sordera. La incontinencia urinaria –también muy común en este período- provoca consecuencias tanto psíquicas como sociales.  Es habitual que las relaciones sociales cambien, incluso dentro de los roles dentro del ámbito familiar.

La sociedad tiene pensamientos erróneos al suponer que, en esta franja etaria, hay carencia de relaciones sexuales. La sexualidad forma parte de la vida desde el nacimiento hasta el fin de nuestros días. Si hubiera limitaciones físicas en órganos sexuales, la consulta médica las resuelve tanto en varones como en mujeres.

La actitud, identidad y autoestima son aspectos psicológicos que se ven afectados con la llegada de la vejez, provocando cambios en la imagen corporal que uno percibe de sí mismo, lo que en ocasiones conlleva a una imagen negativa.

Esta situación de crisis se presenta en consonancia con todas las etapas de la vida, y cuando se manifiestan, es menester la consulta con el profesional que, mediante la experiencia analítico-psicológica, posibilitará su elaboración.

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