Psicología: Los hábitos

Por Beatriz Zaiat | Fuente: “Guía práctica para evitar gritos, chirlos y estereotipos” - UNICEF

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Los hábitos son conductas adquiridas que, a fuerza de su repetición, se vuelven naturales y espontáneas. Cuando nos permiten crecer, se transforman en virtudes.

Los hábitos son fundamentales para crecer con cierta previsibilidad. A través de ellos, los niños y niñas van aprendiendo a organizar su vida y, de esta manera, pueden anticipar lo que está por venir, prepararse para ello. Una vida desorganizada e impredecible les genera inseguridad, lo que puede provocar conductas agresivas, que surgen como forma de protegerse o defenderse ante el miedo que les provoca lo desconocido.

Los hábitos (tener un horario para la comida, para el baño, para el descanso, para el juego) tranquilizan los ánimos y alivian tanto a los niños como a sus familias. Cuando la vida familiar se ordena, todos pueden descansar y organizar sus actividades, y la convivencia mejora.

Como los pequeños no conocen el orden de las cosas, debemos ayudarlos a darle sentido a su cotidianidad y organizarla. Necesitan seguir una rutina, tener una vida estable, con horarios y actividades que se realizan todos los días y que hacen que su mundo sea más predecible y seguro.

Los niños aprenden nuevos hábitos al ver la alegría y el orgullo de sus mamás y papás a causa de sus logros. Quieren complacerlos para seguir sintiéndose amados y aceptados. El acompañamiento de las madres, padres y cuidadores irá fortaleciendo su personalidad.

Si las niñas y los niños tienen y sostienen una rutina, pueden disfrutar de los momentos de ocupación y de los de descanso. Adquieren la noción de tiempo: tiempo para jugar, para aprender, para dormir, para comer. Al ordenar y equilibrar su vida, se relajan y luego esperan que se repitan esas situaciones que les resultan conocidas, porque les dan confianza y seguridad.

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