Psicología | ¿Por qué a nosotros?

Por Beatriz Zaiat

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Cuando una pareja es diagnosticada por “infertilidad” se produce en ella una auténtica crisis vital. Los sentimientos de negación, tristeza, temor, inquietud y culpa van reemplazando, poco a poco, el shock emocional inicial producido por el diagnóstico.

En esta situación en la que uno de los integrantes de la pareja no tiene capacidad reproductiva, el afectado experimenta culpa y dolor (¿cómo es posible que nos esté pasando a nosotros? ¿Será por mí? ¿Será por él?), creando un gran malestar en la pareja.

Allí, también se presentan diversas alternativas, como la adopción y el tratamiento de reproducción asistida. Es en esta segunda opción que comienza un complejo proceso de medicación, asistencia periódica a la clínica y la incertidumbre sobre el resultado del tratamiento, entre otros factores, que contribuyen a incrementar la angustia e inquietud de la pareja.

La cuestión central en esta situación es la confianza, tanto en la pareja como en el equipo médico-psicológico que posibilitará alcanzar el objetivo deseado. Es cierto que el camino no deja de ser infructuoso e incluso a veces un poco largo, ya que debemos realizar varias tentativas.

Es por esta razón que se suele escuchar la frase “prefiero no ilusionarme…”, lo que conlleva una frustración anticipada y no permite tener expectativas de éxito. Sin embargo, en muchos casos, no es una causa biológica que impide el embarazo, sino un factor  emocional-conflictivo no resuelto con anterioridad; por lo cual su resolución implica procesar las causas de ansiedad inconsciente y el nerviosismo extremo que deriva de ello.

La ayuda psicológica nos augura y provee de la asistencia para vencer estos obstáculos, dado que permite tramitar el adecuado control emocional y acompañará para resolución de las situaciones que se irán planteando.

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