David Tokar: “No hay nada más hermoso que sentirse la voz de los que no tienen voz”

Por Melanie Berardi | El payador sanvicentino David Tokar compartió con Al Sur los comienzos de su carrera, su trayectoria y sus próximos proyectos. Identifica su canto con el pueblo y la denuncia social, y asegura: “Si tuviera que elegir una profesión, vuelvo a elegir ésta”.

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San Vicente.: La payada es la poesía que logra una obra de arte a partir de la inspiración más sencilla y convierte el dolor -tanto individual como colectivo- en denuncia. El género no termina en un recitado al aire: comienza con la necesidad de transmitir un mensaje, con una situación que requiere ser expuesta, un sentimiento que encuentra su concordancia con el público y que es la improvisación su razón de ser.

“La vida de un payador está llena de incertidumbres laborales y, a la vez, llena de gratitudes espirituales”, expresa el repentista sanvicentino David Tokar, y por esa experiencia afirma que los payadores son “ricos de alma”. “No hay cosa que no mire o sienta como payador: van de la mano vida y oficio”, agrega.

David también habla del arte repentista como un aporte a la actividad social: “Este arte, para mí, siempre estuvo del lado de los obreros, de los que hacen Patria, de los que aman, y si mi mensaje logra representarlos, ya me doy por hecho”, expresa. Precisamente, cuenta que desde chico sentía atracción por la música tradicional, en especial por aquellas canciones que buscan plasmar “historias de vida, enseñar oficios, describe paisajes o se vuelve  denuncia contra las injusticias”.

“En la escuela primaria participaba en los actos escolares recitando o cantando algún verso”, recuerda el artista local, y relata que a partir de los ocho años visitaba programas radiales de la zona pero que jamás pensó que ser payador “podía ser su oficio algún día”. A partir de los dieciséis empezó a improvisar de manera profesional de la mano de su coterráneo Luis Genaro, quien le concedió las primeras oportunidades de presentarse frente al público.

“Empecé a sentir la responsabilidad que te da un oficio (…) empezamos a salir por la zona autogestionando presentaciones y nos empezaron a convocar de peñas y festivales”, rememora.

En los años siguientes, David actuó en diversos escenarios del país como el Teatro Colón y el Festival de Diamante, acompañado por José Curbelo; hizo presentaciones en el escenario mayor del Festival Nacional de Jesús María con Nicolás Membriani; y en el Teatro Ópera y el Luna Park con Aldo Crubellier. Además, tuvo el placer de grabar más de seis discos que cuentan con la participación de importantes colegas como José Curbelo, Luis Genaro, Wilson Salibonchi y Jorge Soccodato.

“Para el año que viene quiero sacar un disco solo, que no tengo, y tenemos un proyecto con Emanuel Gabotto, aparte del ‘Patria Joven Volumen 2’, que ya estará seguramente para 2017”, adelantó.

¿Cómo fue la experiencia de viajar por distintos países de Latinoamérica?

Conocer otras culturas sin dudas es maravilloso. Te abre ventanas que no se cierran nunca. Saber que existen personas que hacen y sienten lo mismo que vos con un léxico diferente, con un estilo musical diferente pero con la misma esencia, y poder compartir tu cultura con ellos, es maravilloso. Cada vez que viajo vuelvo más enamorado del arte, que es más mío cuanto más lo comparto. Uruguay, Chile, Brasil, Paraguay, México, Puerto Rico y España son los países a donde me tocó ir representando a Argentina, de todos tengo recuerdos y experiencias distintas.

¿Qué encontrás en esta profesión que hace querer involucrarte cada vez más con ella?

No me imagino sin esta profesión. A pesar de la incertidumbre económica con la que se convive, si tuviera que elegir una profesión, vuelvo a elegir ésta. Me dio todo lo que tengo, y cómo no ser agradecido con este arte. Por eso me esmero para embellecerlo y me duele cuando lo intentan lastimar, porque no hay nada más hermoso que sentirse la voz de los que no tienen voz. Poder decir improvisando lo que el pueblo siente, tomar la palabra en movimiento para devolverle su libertad: para mí es algo tan natural como la vida misma.

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