SV | Un grupo coreográfico de San Vicente representará al país en el mundial de danza

La formación de Santiago Landini viajará al Mundial de Danza que se realizará el año próximo en Portugal. Más allá de la exigencia, están evaluando los costos, que permanecen inalcanzables sin una colaboración.

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San Vicente .: El grupo coreográfico SL, dirigido por el bailarín Santiago Landini, logró la clasificación al mundial de danza, tras una excelente actuación en la World Cup Latin America. “No lo esperábamos, lo veía como un sueño y que se haga realidad es algo muy loco”, afirmó Landini.

Desde hace algunos meses, la formación comenzó a prepararse como todos los años para participar del Torneo Argentino de Aeróbica y Danza (TAAD), que hasta el momento era su mayor objetivo. Sin embargo, surgió la posibilidad de participar de una competencia internacional con países de Latinoamerica y Landini no dudó en arriesgarse a competir junto con sus estudiantes.

Esta competencia se desarrolló en una clasificación regional en la ciudad de La Plata y la final internacional, en la cual se elegían quienes participarán en la Dance World Cup, el mundial de danza que se disputará el próximo año en Portugal.

“Nos presentamos en La Plata para probar. No teníamos mucha fe porque sabíamos el nivel que esto lleva. No sólo logramos la clasificación con muy buenos puntajes sino que con una mención por coreografía destacada. No lo podíamos creer”, explicó a Al Sur Landini y agregó: “Nos pusimos el objetivo y trabajamos muchísimo a partir de las correcciones del jurado”.

La final se dividió en cuatro días, de acuerdo a cada disciplina. El grupo coreográfico SL compitió sólo uno de ellos en las categorías free dance grupo juvenil, free dance grupal juvenil, free dance mix, lyrical jazz juvenil y jazz adultos.

Todas estas categorías alcanzaron la clasificación al Mundial, con excepción de danza jazz adultos, que no logró alcanzar el puntaje suficiente. La coreografía de free dance mix, en tanto, fue destacada entre las 10 mejores de las cuatro finales y obtuvo una beca para participar del Fidi Fest en San Pablo, Brasil.

“Fue una hermosa experiencia. Nos cruzamos con grupos de otros países con muy buena onda y un nivel tremendo. Eso hizo que fuera el doble de mejor porque nada más lindo que cruzarte con gente que, además de tener el mismo objetivo que vos, también comparten la misma pasión”, relató el joven bailarín.

Más allá de las expectativas de clasificar, el grupo coreográfico se presentó con el objetivo de vivir la experiencia. “La esperanza estaba pero que se haga realidad fue muy loco. Nunca pensé que con 18 años podía llegar a algo así, lo veía como un sueño. Para mí los chicos ya habían ganado con el simple hecho de haber llegado a la final. Este es un momento que me va a quedar para toda la vida”, aseguró Landini.

Grupo SL

De la mano de Landini, el grupo coreográfico SL comenzó a formarse en 2015 como parte de la Academia Baila Bonito. El joven comenzó a ofrecer clases allí desde los 14 años pero luego decidió comenzar con su propio grupo junto a las chicas que todavía hoy lo acompañan.

En 2016, los chicos y chicas se consagraron campeones nacionales y subcampeones un año más tarde, tras sus presentaciones en el TAAD. “Nunca pensé poder llegar a un Mundial, lejos se me cruzó por la cabeza”, reconoció.

Además de Landini, quienes dan vida a SL son Agustín García, Coral Mazzulli, Fiorella Palacios, Guadalupe Landini, Julieta Berteri, Kiara Sarmiento, Luján Álvarez, Macarena Santillán, Martina Derguy, Maru Rodríguez, Melanie Delgado, Morena Ceballos, Pilar Herrera y Victoria Di Leo, todos ellos entre 13 y 19 años. Los bailarines se desempeñan en danza jazz con fusiones con otros estilos como lyrical jazz, contemporáneo y street jazz.

“Nuestro principal objetivo es poder participar del Mundial. Aunque obtuvimos la clasificación, los costos son muy altos y no tenemos ningún tipo de ayuda. Todo lo que hicimos fue a pulmón junto a los padres y los chicos”, explicó el profesor.

Estas competencias internacionales son difíciles no sólo por el nivel sino por las exigencias económicas en inscripciones y vestuario, las cuales son solventadas con el trabajo anual de los chicos y sus padres. “Esto es algo mucho más grande, y más allá de todo el esfuerzo, está bastante fuera de nuestro alcance. Es muy triste perdernos esta gran oportunidad por este motivo, pero hay que ser realistas y solos no podemos. La esperanza es lo último que se pierde”, afirmó.

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