La violencia es considerada como el uso de la fuerza para conseguir o imponer algo a alguien. La violencia se puede categorizar de tres maneras: psicológica, física y sexual.

En la violencia psíquica, encontramos actos o conductas reiteradas que producen desvalorización y sufrimiento como pueden ser las amenazas, humillaciones, exigencia de obediencia, culpabilidad ante cualquier problema, insultos, aislamiento y descalificación o ridiculización de sus opiniones. Este tipo de violencia es más difícil de detectar, ya que no deja secuelas visibles.

Hay otro tipo de violencia que es la física, deriva de actos intencionales y produce daños físicos, como golpes, heridas o quemaduras. Por otro lado, la violencia sexual es la imposición, sin el consentimiento de la otra persona y en la que la fuerza es utilizada como intimidación. Cuando se produce una penetración forzada, existe un caso de violación.

Entre las víctimas pueden encontrarse mujeres, niños y hombres. Es recomendable tratar este padecimiento con un adecuado tratamiento psicológico, que deriva de un sujeto y trascienda a todo el ámbito familiar.