San Vicente | En la madrugada de hoy, varias familias sanvicentinas sufrieron llamados telefónicos extorsivos, conocidos en la jerga policial como secuestros virtuales, donde los delincuentes simulan el secuestro de un ser querido y solicitan un rescate exprés de dinero para liberarlo. Lógico que todo es un ardid para poder estafar a los más desprevenidos.

Al Sur Web Dialogó con Maximiliano Pérez uno de los “elegidos” por los malvivientes para intentar sacarle dinero. “Además de a mí, les pasó a cuatro personas conocidas, con las que utilizaron el mismo procedimiento” explicó el vecino.

El modus operandi utilizado es llamar en la madrugada, aprovechando la somnolencia de las víctimas. Cuando estas atienden, un integrante de la banda les dice que es el hijo, hija, nieto o sobrina, y entre llantos y sollozos (para que no se le reconozca la vos) dicen que los tienen secuestrados y que los van a lastimar si no pagan una cierta suma de dinero o entregas joyas, por ejemplo.

Hay que estar siempre atentos a estos llamados, no dar datos, cortar y contactarse con el supuesto secuestrado.

Por eso es importante estar siempre atentos, sobre todo cuando el llamado se hace a altas horas de la noche o en la madrugada. La policía siempre recomienda no dar ningún tipo de datos personales ni de localización y cortar inmediatamente la llamada.

Estas gavillas están muy bien organizadas y cada integrante tiene su rol. Está el llorón o llorona con dotes actorales; el malo, que hace del secuestrador y el que amenaza con matar o dañar al supuesto secuestrado; y los que están en la calle, esperando recibir la información precisa de sus cómplices para pasar a retirar los bienes.

En la madrugada de hoy fueron cinco personas diferentes las que recibieron la llamada, aunque pueden llegar a ser más. Por suerte, ninguna cayó en este cuento del tío, que cada día cosecha más adeptos.

El CPR secuestró tres caballos en Korn y buscan a sus dueños.

Recomendaciones
Al atender el llamado, no brindar ninguna información personal –ni de familiares– sobre actividades que se realicen o de los bienes que se posean.

En cambio, solicitar a quien llama datos de la persona que alegan que tienen secuestrada: su descripción física, vestimenta, características distintivas, etc.

Advertir a los niños, en el caso de que estos acostumbren a atender el teléfono, para que no den esa información a desconocidos.

Más allá de cualquier amenaza que se pueda recibir por teléfono, cortar inmediatamente la comunicación, tratando en lo posible, de anotar el número de teléfono desde el cual lo han llamado.

Tratar de ubicar a sus familiares por otra vía. Si no puede hacerlo, comuníquese con otras personas que puedan a su vez ayudarlo a contactarse.

Es muy importante realizar la denuncia policial correspondiente.