San Vicente | Un vecino de la localidad ezeizense de Carlos Spegazzini reconoció el trabajo realizado por dos miembros del Comando de Patrulla Rural (CPR) de San Vicente, que durante el 31 de diciembre y el 1 de enero siguieron el rastro de 14 animales robados hasta una villa de emergencia de La Matanza, donde habían sido faenados. “Estoy sorprendido gratamente por el accionar de estos dos policías”, escribió de puño y letra Gabriel Albornoz.

El CPR San Vicente tiene la faraónica tarea de atender los reclamos de delitos rurales de los distritos de San Vicente, Presidente Perón, Almirante Brown, Florencio Varela, Esteban Echeverría y Ezeiza, con escaso personal y -solamente- con dos móviles.

El martes 31 de diciembre, a Albornoz le robaron 12 vacas holando y dos caballos de su campo. Tras la denuncia policial en Spegazzini, se pidió la colaboración del CPR San Vicente, acudiendo al llamado el mayor Claudio Barroso y el sargento Claudio Burgos. Cerca del mediodía comenzaron a seguir el rastro de los animales por la zona rural de Ezeiza hasta llegar a la localidad matancera de Virrey del Pino, lugar que se encontraba totalmente anegado por las copiosas lluvias del día anterior.

Restos de los animales faenados y la única vaca que se salvó de la matanza.

En su relato, Albornoz cuenta que por decisión de Barroso continúan con la búsqueda a través de las calles inundadas hasta llegar a un monte donde el agua estaba más baja. Barroso encontró rastros que los llevaban a Gonzalez Catán. Es con esa acción que quedo asombrado por el profesionalismo y capacidad de rastreador de esta persona, que ni siquiera en al agua perdió el rastro” afirmó Albornoz.

Tras nueve horas de caminata, los uniformados y la víctima del robo llegaron al barrio El Ceibo, una villa de emergencia de González Catán, donde decidieron marcharse y retomar la búsqueda en el primer día del año.

Proponen trasladar el CPR a un edificio que pertenece a la Provincia.

Al día siguiente se adentran en el barrio y, a escasos 300 metros, observaron la cabeza de una de las vacas al costado de una de las casas. Del interior salió un joven que, al percatarse de la presencia policial, se dio a la fuga del lugar por el fondo de la vivienda, desapareciendo entre los pasillos de la villa de emergencia.

Con la anuencia de la fiscalía actuante, se logró ingresar a la vivienda, donde encontraron un espectáculo dantesco, con los restos de los animales esparcidos por las habitaciones. En una de ellas encontraron una de la vacas, aún con vida y en otra vivienda lindera más restos de los animales que habían sido faenados.

Queríamos poner de manifiesto el trabajo silencioso de estos uniformados que, aún en días tan importantes del calendario, le restan horas a sus familias para cumplir con el deber que la profesión que eligieron les exige. Tanto Barroso, Burgos y otros policías que están bajo el mando de Claudio Galli, son el claro ejemplo de profesionales que, optimizando los escasos recursos con los que cuentan, hacen cumplir la ley a rajatabla y bregan por la seguridad de los habitantes de las zonas rurales de nuestra región.